Pastelería Gimar nació en el año 1986, en un pequeño local artesanal en la pedanía murciana de Zarandona, España. Allí, el fundador, Antonio Martínez López, haciendo uso de las recetas tradicionales de pastelería que había aprendido de su familia, comenzó la elaboración de magdalenas y bizcochos.

La empresa fue creciendo poco a poco, y en 1992 trasladó la producción a una nave de 600 m2 que permitió desarrollar nuevas referencias y ser más eficientes en las líneas de empaquetado.

Gracias a la confianza que nuestros clientes pusieron en nosotros, pudimos continuar con nuestra expansión, en el año 2005 realizamos un nuevo traslado a nuestras instalaciones actuales en Molina de Segura (Murcia), donde contamos con más de 2000 m2, que nos permiten satisfacer la demanda creciente de nuestros clientes, así como la incorporación de otros muchos, especialmente en el mercado internacional.

Nuestro primer gran producto, la magdalena casera, se basa en una receta única y exclusiva en el mercado, que desde nuestros inicios se ha caracterizado por su marcado carácter artesanal. Años más tarde, tras el éxito obtenido por nuestro primer producto, decidimos inicar un proceso de I+D+i, que nos ha permitido poner en marcha nuevos productos artesanales.

Siguiendo las recetas tradicionales y con la ayuda de las nuevas tecnologías para el envasado y la protección de la calidad según la normativa europea, conseguimos proteger el sabor y las texturas de los dulces de antaño, elaborados con productos naturales.

Desde nuestros inicios hemos querido elaborar un producto con las mejores materias primas (leche entera, aceite de girasol, harina de alta calidad, huevos frescos,…), ofreciendo más por menos y apoyándonos en la innovación como factor indispensable de crecimiento. Todo ello apostando fundamentalmente por la excelencia y la mejora continua, es decir, por la calidad, característica fundamental de nuestro trabajo.